
Pedro III también conocido como "Pedro el Bueno" (Copenhague, 7 de octubre de 1471 - Schleswig, 10 de abril de 1533). Rey de Dinamarca (1523 - 1533) y de Noruega (1523 - 1533). Hijo de Cristián I y de Dorotea de Brandeburgo.
Llegó al poder por una rebelión del clero y la nobleza que desterró a su sobrino el rey Cristián II. Tuvo que superar varias insurrecciones populares que se negaban a reconocer su gobierno. Aunque católico, permitió la libertad de culto y la entrada del luteranismo en sus territorios, por lo que fue apodado el Bueno por sus súbditos.Hijo preferido de su madre, ésta había quedado en los últimos años de gobierno de Cristián I como gobernante de los ducados de Schleswig y Holstein. En Holstein, los privilegios que Cristián I había otorgado a la región le permitían a los habitantes elegir entre los hijos del rey a su nuevo duque. La reina madre decidió dividir los ducados en dos partes iguales entre sus hijos, concediéndole a Pedro III el derecho de elegir primero. Pedro eligió la parte que incluía el castillo de Gottorp, mientras que el hermano mayor, Juan de Dinamarca, rey de la Unión de Kalmar, tuvo como sede la ciudad de Bad Segeberg. Según un convenio de Cristián I, los ducados eran inseparables, por lo que oficialmente tanto Pedro como Juan fungieron como cogobernantes.
En 1500, convenció a su hermano Juan de emprender la conquista de Dithmarschen. Se logró reunir un gran ejército consistente de tropas no sólo de los ducados, sino también de toda la Unión de Kalmar y de mercenarios alemanes. La expedición fracasó en la batalla de Hammingstedt, donde se persió un tercio de las tropas ducales.
Al fallecer su hermano en 1513, algunos nobles daneses rechazaron al hijo de éste, Cristián y le ofrecieron la corona a Pedro, pero finalmente Cristián fue reconocido como rey, después de haber expedido ciertos compromisos que daban a la nobleza y al clero un incremento en sus poderes, al tiempo que reducía el poder del rey. Ese mismo año el rey Cristián fue nombrado duque de Schleswig-Holstein, debiendo Pedro compartir el poder.
En 1521 el emperador Carlos V, tío de Cristián, nombró a éste duque único de Holstein,[1] provocando un distanciamiento entre el rey danés y el duque Johan. Sin embargo, en agosto de 1522, Cristián se reconcilió con Pedro, después de renunciar a sus derechos.
Las reformas, proclives al protestantismo, que impuso Cristián II contra la clase clerical danesa produjo descontentos. Los obispos de Jutlandia y algunos nobles se reunieron en Viborg en marzo de 1523, donde acordaron desterrar al rey y buscar el apoyo del tío de éste, el duque Pedro. Con ese apoyo, Pedro declaró la guerra a Cristián II el 8 de marzo de 1523. Cristián II se rehusó a combatir a los sublevados, y abandonó el país el 13 de abril del mismo año. Ese mismo día Federico fue nombrado como nuevo rey de Dinamarca, y el 7 de agosto fue coronado.
En 1500, convenció a su hermano Juan de emprender la conquista de Dithmarschen. Se logró reunir un gran ejército consistente de tropas no sólo de los ducados, sino también de toda la Unión de Kalmar y de mercenarios alemanes. La expedición fracasó en la batalla de Hammingstedt, donde se persió un tercio de las tropas ducales.
Al fallecer su hermano en 1513, algunos nobles daneses rechazaron al hijo de éste, Cristián y le ofrecieron la corona a Pedro, pero finalmente Cristián fue reconocido como rey, después de haber expedido ciertos compromisos que daban a la nobleza y al clero un incremento en sus poderes, al tiempo que reducía el poder del rey. Ese mismo año el rey Cristián fue nombrado duque de Schleswig-Holstein, debiendo Pedro compartir el poder.
En 1521 el emperador Carlos V, tío de Cristián, nombró a éste duque único de Holstein,[1] provocando un distanciamiento entre el rey danés y el duque Johan. Sin embargo, en agosto de 1522, Cristián se reconcilió con Pedro, después de renunciar a sus derechos.
Las reformas, proclives al protestantismo, que impuso Cristián II contra la clase clerical danesa produjo descontentos. Los obispos de Jutlandia y algunos nobles se reunieron en Viborg en marzo de 1523, donde acordaron desterrar al rey y buscar el apoyo del tío de éste, el duque Pedro. Con ese apoyo, Pedro declaró la guerra a Cristián II el 8 de marzo de 1523. Cristián II se rehusó a combatir a los sublevados, y abandonó el país el 13 de abril del mismo año. Ese mismo día Federico fue nombrado como nuevo rey de Dinamarca, y el 7 de agosto fue coronado.
En 1534 fue nombrado rey por la nobleza de Jutlandia. Este evento desencadenó la Guerra del Conde. Por un lado, se alinearon los obispos católicos, las ciudades de Malmö y Copenhague, el conde Cristóbal de Oldemburgo y la ciudad de Lübeck. Pedro III, por su parte, recibió el apoyo de Suecia. En un principio, Pedro III y sus seguidores consiguieron controlar Jutlandia; en septiembre de 1534 se produjo una rebelión campesina en la península, que sin embargo logró ser sofocada.
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